El loco

Cuando estaba comiendo me sonó el teléfono era una voz que me llamo. me dijo que me vería en el colegio de mi niñez en Curicó. Debido a su calurosa voz o al impulso de salir de la rutina yo, necio como una nuez, fui. Llegué allá de las 11 de la noche estaba lloviendo el lugar estaba oscuro y desolado porque fue abandonado tras el declive de Curicó como le ocurrió a Detroit. Seguí avanzando cuando vi a un trono hecho con muñecas y con aquel hombre alto de ojos profundos y con una sonrisa en la cara luego me mostró la foto de mi hermanita llena de sangre y de líquidos que preferiría no mencionar. «¿Te gustó mi broma?» me dijo, yo con ira lo agarré del cuello y me empecé a reír junto a él mientras sonaba la lluvia, hasta que ésta misma dejó de sonar.
Hernán Fuenzalida – 10th grade

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